julio 17, 2014

Vender la patria


Somos un país con la patria arrebatada, enclaustrada por una camarilla de políticos y grandes empresarios que se benefician día a día a costa de nuestras carencias. Afirmar esto un 11 de julio es aún más gráfico cuando recordamos que aquel día en 1971 hubo la posibilidad real de  todo un pueblo por empezar a recuperar soberanía, futuro y dignidad a través de la nacionalización del cobre, el cual hoy solo sirve de beneficio para un puñado de inescrupulosos.

La historia es conocida. Instalación del neoliberalismo a través de una de las dictaduras más cruentas,  aprobación del Código Minero y la Ley de Concesiones las cuales dan inicio a la privatización de la industria cuprífera. Impulso total de la privatización de las empresas del cobre por los gobiernos Concertacionista. Condena a Codelco a malas gestiones, ventas fraudulentas y perdidas de activos. Negociados tributarios para que las grandes mineras evadan impuestos y que sigan impulsando una extracción y venta desproporcionada e irracional de tan valioso bien natural.

¿Sabía usted que con las ganancias de las empresas privadas del cobre podríamos haber cambiado la matriz energética de Chile por una sustentable, haber construido un modelo robusto de garantizarían de derechos sociales básicos como la educación, vivienda y salud, y junto con ello modificar el sistema de extracción invirtiendo en una industria que nos permita dejar de ser meros proveedores de comodities?
Podríamos haber hecho tantas cosas.

Pero no. A cambio los más ricos de Chile y el extranjero tienen cada vez más dinero y a destajo, mientras imponen en el debate nacional que no existen  los recursos para garantizar educación gratuita en Chile.

Una reforma tributaria impulsada por Michelle Bachelet, que vendría a cambiar la estructura impositiva de  nuestro país, mantiene el tabú de la minería y no toca en nada la industria cuprífera cuando es supuestamente el cobre el "sueldo de Chile". ¿Será porque los Lukcsic son los empresarios chilenos con mayor presencia en la empresa privada del cobre y además dueños del banco Chile que importantes sumas de dinero aportó a la campana de la actual presidenta?

El robo y la farsa parecieran no tener límites

Pero para ejecutarlo, han debido ocultar sus acciones y difundir un sin número de dichos que han buscado instalarse en el sentido común de la población. Que el Estado es incapaz de llevar la industria del cobre, que no podemos vivir sin la inversión extranjera en la minería, que si no son ellos no es ninguno y que a fin de cuentas, de todos modos nos aportan con fuentes laborales.

Todas mentiras. Mentiras refutables con datos objetivos que no logran abrirse paso entre la propaganda del Mercurio y La Tercera, bastiones de defensa de  los intereses de los Luksic y las grandes empresas extranjeras del cobre.

No obstante el año recién pasado, la encuesta CEP sorprendió cuando mostró que el 83% de la población está de acuerdo con la nacionalización del cobre. La fuerza de los poderes fácticos ha logrado controlar la industria cuprífera pero no el sentir de una población que se sabe robada.

¡Es que no hay forma de argumentar vender la patria! Porque ¿Qué es patria sino la soberanía de todo un pueblo sobre su territorio y capacidad de decisión sobre su destino?

Los que no ha tenido pudor de vender Chile no tendrán nunca las agallas para recuperar nuestra patria y en eso el metal rojo.

El pueblo chileno si la tiene y la buena noticia es que somos mayoría.



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