julio 20, 2014

FRENTE A LA BARBARIE


Rabia e indignación. Los horrores que estas semanas hemos presenciado desde nuestras pantallas, con las imágenes de niños y niñas mutiladas, familias desgarradas, hospitales y casas destruidas, amenazan con quitarnos la esperanza y respeto al género humano.

¿Es que cómo es posible tanto?

Se viene el 2009 y la Operación Plomo Fundido como recuerdo inmediato, y la angustiosa certeza que esto no es nada nuevo y que tampoco nada asegura que deje de serlo.

Palestina muestra el mundo tal cual: Los organismos internacionales no pesan ante las grandes potencias económicas y militares, las condenas no importa, los llamados de paz no importan, la guerra busca excusas con retoricas conocidas y arrasan con todo. La barbarie se impone.

Y aquí abajo, la humanidad  impávida, confundida, impotente.

Que es un problema religioso, que tiene su origen por la necesidad de defensa que debe desplegar Israel ante los ataques de Hamas, que los grupos terroristas son los responsables, y ¡en fin! Que terrible todo pero ¿Qué le vamos a hacer?...

Dichos que nos llevan a no entender nada, y a llenarnos de lamento por lo terrible del mundo, mirando a nuestros hijos con el corazón desgarrado, para posterior a ello cambiar el canal o esperar que vengan las noticias placebo.

Pero por suerte están estos locos de siempre que no se agotan de seguir gritando a los cuatro vientos la verdad. ¡Nos es un problema religioso! Musulmanes, judíos y cristianos pudieron convivir pacíficamente por mucho tiempo. El problema es la existencia de un Estado que no ha querido si quiera fijar sus fronteras, que dentro de sus planes –explícitos y conocidos- está crear el Gran Israel – Eretz Israel- expulsado a los palestinos y abarcando del Eufrates al Nilo. Un Estado que construye un muro que no sólo divide a la población, sino que las fuentes de agua y las mejores tierras, que esparce miles de puntos de control permanente –chekpoints-, asedia y asesina a destajo, e incluso construye cárceles para niños. Un Estado que mantiene a Gaza totalmente bloqueada por tierra, aire y mar, transformándola en la cárcel más grande que existe hoy en el mundo, peor que los campos de concentración de la segunda guerra.

¿Sabían ustedes que Palestina no tienen ejército? ¿Que nos presentan a Hamas como una organización terrorista cuando ha sido elegida democráticamente vía elecciones y está en un contexto de asedio permanente? ¿Alguien en Chile cuestionaría la legítima defensa de nuestro país si tuviéramos en nuestras fronteras un Estado que quiere expulsarnos de nuestro territorio?

Aquí además hay un contexto previo. Hace algunos meses Hamas y la Autoridad Nacional Palestina habían llegado al acuerdo de trabajar juntos en las conversaciones de paz. Una unidad de los dos organismos palestinos más importantes, que Israel al parecer no podía aceptar.

Netanyahu no está atacando a Palestina por los tres colonos muertos –si así fuera también sería inaceptable-. Está atacando porque quiere seguir asediando Gaza, terminar de destruir Palestina y junto con ello apoderarse de las ricas costa marítima y fuentes de gas que se encuentran en ese territorio.

Israel  es la cristalización del sionismo -ideología nacionalista y racista -que fue condenada a nivel mundial por la Organización de las Naciones Unidad y  por cientos de miles de judíos. Es a su vez uno de los ejércitos más grandes del mundo financiado anualmente por Estados Unidos. Estamos hablando de un estado poderosos con un gobierno racista , asesino y dispuesto a no parar. 

Pero Palestina resiste. Pese a todo ello, se levanta, pelea, se reconstruye una y otra vez.

Y nosotros impávidos.

Pero aquí está la invitación. Desde este rincón del planeta también podemos hacer algo. He visto a muchos con rabia, pero también con impotencia. Pues bien, ¡ya no más! Frente a esta realidad tenemos la responsabilidad de desplegar una denuncia activa.

Primero, sumarse al boicot internacional que se levanta contra Israel dejando de comprar todos los productos que en su código de barra comiencen con el número 729.

Pero por sobre todo, contribuir a que Chile a través de su Gobierno tome una postura clara ante tanta barbarie.

Existe un grupo interparlamentario chileno-israelí que tiene como función el fortalecimiento de las relaciones bilaterales y que está compuesta por más de 36 parlamentarios. Tenemos un acuerdo de cooperación aduanera con Israel, hace unos años se abrieron las conversaciones para firmar un Tratado de Libre Comercio, y tenemos la visita permanente de militares israelitas al sur de nuestro país frente a lo cual nadie ha dado si quiera explicaciones de sus motivos.   

Pero somos a su vez el país no árabe con mayor población palestina.

¿Es aceptable que mantengamos relaciones diplomáticas, económicas y militares con el país que más niños ha asesinado en estas últimas décadas? ¿Es aceptable que mantengamos relaciones con un país que no ha respetado ninguna de las condenas internacionales? ¿Con un país que ocupó fosforo blanco sobre población civil, armamento condenado y prohibido a nivel internacional?

Aquí no hay medias tintas. El mayor responsable es el Estado de Israel, por lo tanto mantener relaciones con ellos nos hace cómplices.

Y no dudo –porque aún tengo esperanza en la humanidad- que la mayoría de los chilenos estaremos de acuerdo que no podemos mantener relaciones con genocidas.

Exigir por tanto que se devuelva el embajador de Chile en Israel – Jorge Montero-  y que se vaya el embajador de Israel en Chile –David Dadonn-. Que terminemos los acuerdos económico aduaneros y no se vuelva a reabrir el proceso de Tratado de Libre Comercio, son medidas concretas que nos harían un país  un poco más digno.

Sumarse a estas exigencias, firmar las cartas de solicitud, manifestarse en sus ciudades y por sobretodo no olvidar. Porque importa la postura de nuestros gobernantes ante la barbarie.

Que la impotencia no nos tumbe. Y que nuestros puños se alcen junto con los de quienes resisten. Porque si queremos humanidad,  debemos defenderla.

#FinRelacionChileIsrael


No hay comentarios. :

Publicar un comentario