abril 07, 2014

Emilio Berkhoff: Desnudando la justicia Chilena



Hace unos días la corte de apelaciones de Concepción decidió rechazar el alegato presentado por Álvaro Hermosilla, el fiscal del Ministerio Público, que buscaba revertir el valiente dictamen de terminar con la identidad secreta de los 14 testigos presentados por la parte querellante.

Hermosilla señaló con un descaro inaceptable, que no podría continuar con el juicio si no se reponía el uso de testigos con identidad secreta. Con esa mera frase, la parte acusadora quedó al descubierto: sólo cuentan con esos 14 testigos para sostener la acusación que ha tenido en prisión preventiva por más de un año a Emilio.

Pero pese a la presión, la defensa de Emilio Berkohff se ha logrado abrir camino.

Y esto cobra gran relevancia, ya que permite comenzar a develar herramientas sumamente nefastas que se utilizan principalmente contra el pueblo mapuche y quienes se suman a su causa.

En un salón de reuniones de Temuco, Rodrigo Pañailillo –actual Ministro del Interior- expuso el compromiso de no invocar durante este gobierno la ley antiterrorista. ¡En hora buena! Pero el problema, tal como lo demostrará el caso de Emilio Berkohff, es que el sistema judicial cuenta con otros nefastos mecanismos para golpear duramente cuando así lo estimen, sin necesidad de invocar esa “ley maldita”.

Y el caso de Emilio, junto con el de decenas de comuneros así lo devela: Los testigos ocultos, la prisión preventiva con objetivos políticos y los constantes allanamientos son tres herramientas utilizadas a destajo contra la organización y lucha del pueblo mapuche.

La desarticulación de organizaciones mapuche ha sido una tarea central para el Estado estos últimos 10 años, y en ello el presidio –terminando sin condena- la principal herramienta para descomponer todo vínculo posible de organización. El emblemático caso de los comuneros Mauricio Huaiquilao  y Luis Tralcal que salieron absueltos después de 2 años de prisión preventiva, es una muestra de ello.

Los testigos ocultos, ampliamente utilizados en acusaciones contra el pueblo mapuche, han sido a su vez la principal forma de levantar montajes. Tengan por seguro que si se hiciera un análisis de los ingresos de dinero y vinculaciones de estos testigos con las forestales, con los Ministerios Públicos y con la Policía,  nos encontraríamos con grandes sorpresas. Sin olvidar que desde las Naciones Unidas se ha señalado que contar con testigos sin identidad pública no asegura un juicio justo. La protección de testigos, sea el caso que sea, no puede atentar contra el derecho a una justa defensa y debido proceso.

Las comunidades que tienen el valor de levantar la voz y de organizarse son permanentemente hostigadas. Allanamientos violentos frente a los niños y niñas, con tratos vejatorios hacia sus padres, son pan de cada día en múltiples comunidades. El miedo siempre ha sido una semilla que a los poderosos les gusta plantar, y han hecho todos los esfuerzos para lograrlo en las comunidades que se niegan a vivir de rodillas.

Si a estas tres herramientas le sumamos el secreto a voces del gran lobby que existe en los centro de justicia por parte de las principales forestales que tienen enormes intereses por las tierras que los mapuche reclaman legítimamente, y junto a ello, la actitud discriminatoria que el Estado chileno tiene hacia el pueblo mapuche, la situación se vuelve aun más injusta.

El caso de Emilio, si no fuera por las presiones internas y los intereses económicos y políticos que se conjugan, ya se debiera haber resuelto, develando lo débil e injusta de la acusación, y lo nefasto de cumplir prisión por más de un año sin razones de peso alguna.

Chile nuevamente no pasa el test de blancura. Las presiones, el lobby, la discriminación, y el carácter del Estado lamentablemente pueden más que la ley antiterrorista.

A nivel internacional el caso de Emilio en un par de meses sin lugar a dudas revelará un nuevo escándalo para la justicia chilena.  Aquí,  los medios nacionales se encargan que no lo sea. Pero hay cosas, como lo ha demostrado la historia, que los silencios, omisiones, tergiversaciones y mentiras de los poderosos no pueden detener. El caso de Emilio, tengan por seguro que será uno de ellos. Y su ejemplo de dignidad, también sabrá desnudar la justicia chilena.


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